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Cielos de América, Parte 1/3
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Diario de un viaje por los Estados Unidos pasando por 10 estados: Virginia, Maryland, Pennsylvania, Nueva York, Massachusetts, Colorado, Utah, Arizona, Nevada, California Parte 1/3
Cielos de América
de ro.viv@tin.it
Autor: Roberto Viviani
Diario de viaje
Cielos de América.
Viajo en el EE.UU.: de 3 al 25 de agosto de 2001.
ANTEPUESTA:
Antes de iniciarme parece preciso presentar a mis compañeros de viaje con los que casi he recorrido 8.000 kilómetros en esta hora extra país. , en la foto el fondo del Monument es extraordinario. Estuvimos en 6: de izquierda a la derecha en la foto: Simona 1, Roberto, Diego, Federica, Alessandro y Simona 2. , nota del webmaster: foto no presiente,
Yo, Roberto, Diego y Simona 2 también es compañeros de sufrimientos cotidianos, trabajamos en la misma empresa, Simona 1 es mi mujer y es estetista, ahora es empeñada no específicamente en una cosa estética: el embarazo, Federica es un bancaria no muy convencida, y Alessandro es un técnico teatral y por él viajar es una costumbre.
Yo y mi mujer ya hemos estado en el EE.UU. en el marzo de 1999 en viaje de bodas; desde entonces he padecido de un terrible dolor de América y supe que a corto plazo habría tenido que volvernos absolutamente.
Quise además dar los números de este viaje:
días totales de viaje: 23, de que una semana al este y a dos semanas a Oeste
Km. Totales recorridos: casi 8.000, de cuyo 2.500 a Este y más de 5.000 a Oeste, todo rigurosamente en el coche, de hacer envidia a Jack Kerouac.
Están atraviesan, o en todo caso tocados,: 10: Virginia, Maryland, Pennsylvania, Nueva York, Massachusetts, Colorado, Utah, Arizona, Nevada, California.
Grandes ciudades atravesadas: 9: Washington, Baltimora, Philadelphia, Boston, Denver, Las Vegas, S.Francisco, Los Ángeles, S.Diego.
Parques nacionales visitados: 7: Niagara falls, Arches nat.park, Monument valley, Grand Cañón, Bryce cañón, Secuoya y Yosemite.
Como se puede notarse es tratado de 23 días bastante intensos pero la fatiga de los despertadores al alba y de los millares de kilómetros recorridos ha sido recompensada de las cosas extraordinarias que hemos visto y de los ocasos que nos han conmovido. A menudo los recuerdos agradables de un viaje derivan de las emociones íntimas experimentadas, y no existen foto o escritos que puedan devolverlos plenamente.
Este viaje ya fue programado por dos años y fue previsto por el agosto de 2000 pero por motivos varios lo hemos debido desplazar al 2001. Quiero dar un consejo a quienquiera quiera emprender un viaje con un grupo de amigos como en nuestro caso y sobre todo así largo y pesado: es absolutamente necesario planear con precisión y cálculo todas las etapas y las cosas que se quieren ver, tratando dentro de lo posible de calcular los tiempos de desplazamiento y cuanto dedicar a cada cosa. Fundamental también se repone tender un presupuesto de gasto diario el más posible detallado. De este modo en cada momento del viaje se logra tener bajo control cuanto está gastando.
Y' muy importante que el modo de viajar y las etapas fundamentales sean compartidas a priori de todo el grupo; este porque si la división no es total en el curso del viaje ideas y deseos demasiado diferentes unidos a un inevitable cansacio pudieran llevar a de los roces y causar malestares con reflejos negativos sobre todo el viaje. Y' innegable en todo caso que un viaje de este género es bonito si hiciera con un grupo de amigos antes que solo o en pareja; pero la elección de los compañeros es ingrediente fundamental por el éxito del viaje. Óptimo sería si la gana de ir a un determinado país sea como intensa en igual medida en todos los participantes y las ideas sobre el viajar, cuánto gastar y cosa hacer sean las más posibles vecinas.
Por un viaje on the road fundamentales son un óptimo atlas vial y una buena guía de modo que tener que informaciones sobre los lugares que están recorriendo y sobre las cosas ver.
Me disculpo si me he alargado en esta premisa pero toda la preparación anterior a un viaje de este género es importante cuanto el viaje mismo; eventuales errores hechos en esta fase se pagan después de la salida.
En todo caso empezamos…. el EE.UU. nos esperan.
PRIMERA PARTE DEL VIAJE: UNA SEMANA A. EL ESTE
1° día: viernes el 3 de agosto de 2001. Turín - Washington
horas 4.30 toca el despertador. Y' el día fatídico, al aeropuerto de Apartados, Turín, nos espera el avión que, después de una grada a Amsterdam nos llevará a nuestro destino: Washington. Viajamos con el KLM y NorthWest. Nos encontramos en el hall del aeropuerto todo y eres adormecido pero emocionados por la aventura que nos espera.
Después de bastantes horas de viaje por fin derribamos a Washington en las primeras horas de la tarde. El tiempo es guapísimo pero el calor insoportable. La primera cosa que hemos entendido, confirmada luego por las otras ciudades del este., ha sido que el mes de agosto no es indudablemente el mejor, del punto de vista climático para hacer este viaje. Alcanzamos enseguida el aparcamiento de Alamo para retirar nuestro coche, un monovolumen de 7 sitios. Arreglados los equipajes Alessandro se instala al sitio de guía tratando de tomar confianza con el cambio automático aunque con el brazo derecho busca sin parar la palanca cambio que no hay, se mofado continuamente por nosotros todo. El trayecto del aeropuerto a Washington no es largo por quien conoce las calles; por nosotros que cansados del viaje en avión y frescos vagabundos de las calles americanas el tiempo para alcanzar la capital se revelará largo. Pero ya somos tomados por el viaje que nos espera y algunos pequeños obstáculos no pueden parar a la nuestra corrida al descubrimiento del este americano.
Y' ya tarda tarde cuando por fin encontramos el jergón por la noche; nos encontramos a Capitol hts., un suburbio a la periferia de Washington. Tomamos dos habitaciones al Motel 6 después de haber notado de ser los únicos blancos, entendemos de estar en un barrio negro, las habitaciones son peores de cualquiera imaginación, pero el cansacio es demasiado adulto para buscar un otro apuesto. Después de una cena a base de hamburguesa en un cercano Mc Donald's vamos a dormir. El día siguiente veremos lugares símbolo de los Estados Unidos.
2° día: sábado el 04 de agosto de 2001 - Washington
A la mañana se despierta muy pronto y después de un media hora estamos por la calle dirección centro ciudad. Encontrado aparcamiento por el coche en los aprieta sede del FBI nos encaminamos al descubrimiento de la capital. Antes pero nos espera el primer desayuno americano, que como aquellas siguientes será ipercalorica. Corresponde La primera visita de derecho a la Casa Bianca que pero no nos parece una cosa nueva, la hemos visto en demasiados película,; preguntada audiencia concedida nosotros a Bush continuamos hacia el Lincoln Memorial, recordáis Forrest Gump que durante la distribución de premios por méritos de guerra su amada reconoce y corre dentro del agua?), Vietnam veterans memorial y después de haber atravesado un ardiente Arlington memorial bridge visitamos a bordo de un simpático trenecito el Arlington National cemetery, con todas sus lápidas rectangulares blancas, deteniéndonos a la tumba de John Kennedy.
Vueltos atrás con el metro no tenemos tiempo más por la visita al museo del holocausto que reservamos; nos encaminamos por lo tanto a la máquina para dirigirnos en dirección Baltimora. Estamos muy cansados y decidimos comprar comida en un supermercado y comer en habitación. Encontramos a medias un motel calle entre Washington y Baltimora, que distan no más de 60 kilómetros, que no ha sobresalido pero a diferencia de aquel de la tarde primera nos parece el Danieli de Venecia. Hemos recorrido a los nuestros primeros kilómetros sobre las calles americana y mucha ancla tendremos que recorrer de ello. Washington se ha repuesto como una ciudad más bonita de nos esperamos; la hemos encontrado limpia y ordenada, con muy verde y un tráfico aceptable, quizás porque fue sábado, y también con muchas cosas por ver. Mañana Baltimora nos espera y por la tarde llegada a Philadelphia, va a dormir con en cabeza la música de Rocky.
3° día: domingo el 05 de agosto de 2001: Baltimora - Philadelphia
Otro se despierta al buon'ora y enseguida en el coche para alcanzar Baltimora. Alessandro como siempre en cuanto despierto tiene hambre, por lo tanto la primera actividad apenas llegada a Baltimora la desarrollaremos con las piernas bajo la mesa en un buen restaurante.
Entramos a las 8 acerca de en la periferia de Baltimora y, incluso no siendo nos anima viva por ahí empezamos a conocer la realidad de las metrópolis americanas; el entorno es aquel de las películas tipo los guerreros de la noche, con casas ruinosas, inscripciones y grafitos sobre los muros, callejones de persecución y, a los rincones de las calles los infalibles campos de basket. Por fin entramos en el centro ciudad y nos dirigimos hacia el puerto donde rodeamos enseguida un aparcamiento por el coche. Después de pocos minutos estamos sobre las calles de Baltimora tenidas hambre pero contentos de ver la segunda metrópoli americana de este viaje. Llegan al puerto notamos un simpático ristorantino sobre uno de los muelles y, como felinos nos lanzamos sobre nuestra presa. Al interior tenemos el senzazione de haber vuelto en los años '50 y de un momento a lo otro nos esperamos Alfred, el gestor de Arnold's en Happy days, que nos ilustra las exquisiteces de la casa. Este desayuno se revelará a una de las prácticas gastronomías más laboriosas. Como sucederá por todo el viaje nos dividimos en dos escuelas de pensamiento: de una parte yo, Simona 1, Alessandro y Diego somos por los planos matones compuestos por huevos revueltos, bacon, buñuelos con mermeladas varias y también una rebanada de tarta, extrapesada, del otro Simona 2 y Federica, más delicatine y salutista se conforman con alguno buñuelo con la mermelada. Tragáis los desayunos decidimos que, visto que la única cosa que nos parece interesante a Baltimora sólo es la zona del puerto, una vez visitado este último partiremos por Philadelphia. Teniendo parcecchio tiempo a disposición se decide dar una vuelta más ancha y pasar en el condado de Lancaster dónde vive la comunidad de los Amish, comunidad religiosa que vivas todavía siguiendo las reglas, las tradiciones y el vestuario de hace un siglo. Decidimos visitar una granja Amish; 6 dólares a persona para ver una casa normal y algún animal en los cercos en el reverso de la granja. Una desilusión, también porque de los Amish no hay ninguna huella. Los veremos en fin sucesivamente reanudación la calle por Philadelphia, no utilizan coche pero sólo calesas remolcadas por los caballos, y nos revalúa este el entero día, nos creéis?). Hacia tarde llegamos en los suburbios de Philadelphia y, como siempre, equivocamos calle y nos encontramos en el bonito medio de uno de los barrios peores que pudieran ocurrirnos: el barrio de Germán Town. Somos todo otro que tranquilos también por las miradas que son dirigidos allí del exterior y ya nos vemos a protagonistas de una película que no deseamos interpretar; rodeamos de hallar el primero posible la carretera de circunvalación, pero nos querrá más que media hora. Por fin salidos por el laberinto de calles de la periferia de Philadelphia, aquel de Baltimora sólo fue un antipastino, nos metemos a la búsqueda de una perrera por la noche. Atención: quien le irá a Philadelphia de Vosotros tenga presente que encontrar fuera un motel de la ciudad será empresa ardua: nosotros dopo al menos dos horas de búsqueda encontramos a un gentil americano que nos conduce hasta un Days Inn. Después de un bueno bistec y una ensalada en un local cerca del hotel nos lanzamos sobre nuestras camas, mañana mañana nos espera Philadelphia: la ciudad de Rocky Balboa, pero también y sobre todo la ciudad símbolo del sueño americano, de la salida hacia el oeste, hacia la frontera, dónde fue firmada la declaración de independencia de los estados fundadores.
4° día: lunes el 6 de agosto de 2001: Philadelphia-Elmira.
A las 8 de la mañana ya estamos en el centro de Philadelphia, el calor es insoportable. Después de pocos minutos de camino nos estrellamos con una de las peores contradicciones de este gran país. Todos los jardines y parques ciudadanos que encontramos están llenos repletos de homeless que están despertándose y levantando. Cerca de manager y empleados les dan en chaqueta y corbata que están yendo al trabajo en los lujosos despachos del centro. Estos dos extremos parecen aprobados como la cosa más normal de este mundo. América es el país donde todo es grande: el territorio, la economía, los rascacielos, la riqueza y la pobreza. Probablemente los 50 millones de pobres permiten a los otros 200 una vida próspera, quizás también ésta es democracia.
La entreveo de lejos; sí es justo ella, la escalinata de Rocky. Mientras Alessandro retoma con su videocámara empieza con mi carrera sandalias, pero logro en todo caso llegar sobre y a chillar Adriana a squarciagola. Y' increíble como este apuesto sea invadido cotidianamente exclusivamente por turistas por la notoriedad adquirida a causa de la película de Semental y no por ejemplo por el importante museo presente en la plazoleta sobresaliente la escalinata, confeso que también nosotros estamos aquí solo por la primera razón. Continuamos la visita de Philadelphia presentándonos hacia el centro ciudad. Atravesamos la zona de los rascacielos dónde tienen sede importantes sociedades y notamos que los fumadores tienen que salir hasta del edificio y consumir los cigarrillos por la calle. En los Estados Unidos no se puede fumar en ningún lugar cerrado, excepto casa propia. Nos dirigimos hacia la parte histórica de Philadelphia y habiendo llegado la hora de almuerzo nos paramos en un quiosco donde nos hacemos preparar de los bocadillos "monstruosos" que mordemos justo frente al edificio dónde firmaron la declaración de independencia. El calor de la primera tarde es realmente mortal, encontramos alivio dentro del visitor center donde el aire condicionado es a niveles sobrehumanos. Ésta es otra característica americana, en los meses veraniegos en todos los locales cerrados el aire condicionado es una verdadera reina. Y' siempre utilizada de manera exagerada como el hielo en las bebidas, si no queréis vasos de ello lleno repleto os se acordado de decir "no ice" cuando ordenáis una bebida.
Después de haber asistido a una detención a pocos metros de nosotros, nos pareció de estar en una película, passeggiamo en la zona de Philadelphia que baja hacia el puerto; a medias tarde cogemos el metro y nos dirigimos hacia la máquina. Nos esperan largas horas de viaje en dirección se caída Niagara, nos pararemos a dormir cuando estemos cansados.
Después de un vistazo veloz al mapa nos dirigimos hacia Scranton. Atravesamos el Pennsylvania de Sur a Norte. El campo del Pennsylvania es realmente bonito; con sus dulces y verdes colinas los bosques espesos y los perfumes típicos del verano; las casas son graciosas, notamos que nadie es ceñido y no existen cancelas, de nosotros no sería posible o cuanto menos peligroso; como mínimo el domingo nos encontraríamos invadidos por los maníacos de los pic-nic. Decidimos hacer un trozo de recorrido tomando una calle secundaria y la elección se revela acertada. Y' por estas calles secundarias que la verdadera América se descubre, aquel del mito, de Kerouac y de todas las generaciones de vagabundos que han atravesado de Norte a Sur y de Este Oeste este gran país a la búsqueda de algo que quizás no han encontrado nunca, pero tienen sin duda contribuida a la leyenda de las viejas calles americanas. Y hablando de mito después de algunas horas en cuanto a Norte de Scrancton cruzamos y tomamos la legendaria calle nr. 6 que de Nueva York lleva hasta en California. Seimila kilómetros de asfalto para recorrer los recorridos de los pioneros en dirección Oeste, hacia la frontera, los territorios salvajes y, después de los grandes llanos, las ásperas mesetas, los ardientes desiertos he aquí la tierra prometida: los verdes llanos de California y Oregon. En el bonito medio de los llanos americanos el nr. 6 se cruza con el Mother road, el viejo nr. 66 que en los mapas actuales ya no es señalada pero que ha entrado en lleno derecho en la leyenda.
Ya cansados después de bastantes horas de máquina nos paramos a una veintena de kilómetros de Elmira en un pequeño motel entre el nada. Y' libre sólo una habitación, decidimos de pararnos en todo caso y de dormir todo y eres junto. Después de una buena cena al restaurante del Motel nos percatamos, paseando a lo largo de la plaza en el reverso, que esta ermita entre lo nula es lugar frecuentado por millares de grandes araña e insectos varios; pero lo máximo lo encontramos delante de la puerta de nuestra habitación dónde a esperar nos encontramos un bonito serpiente. La noche será una verdadera pesadilla: en seis en una habitación con el aire condicionado roto y 32 grados de temperatura y el 400% de humedad. Logra dormir solo Simona 2, por ella este calor sobrehumano es una dulce tibieza. En la lucha con la mordaza del calor el pensamiento ya va al día siguiente, y las aguas de las majestuosas cataratas del Niagara casi semejan refrescarnos.
5° día: martes el 7 de agosto de 2001: Elmira-os Caéis Niagara - Rochester
Después de un po' de horas de sauna nos levantamos y nos preparamos para recorrer los kilómetros que nos separan de las cataratas del Niagara. Desaforadamente tenemos que abandonar la calle nr. 6 que continúa hacia Oeste y tomar el nr. 15 hacia Norte. Después de unos unos treinta kilómetros, más o menos, dejamos el estado del Pennsylvania y entramos en el estado de Nueva York. Llegamos a las cataratas en cuanto después de mediodía. Y' inútil negar pero ven los numerosos juicios negativos somos un po' prevenido. Además lo que vemos alrededor es realmente demasiado "americano"; atravesamos en efecto una miríada de hoteles, camping, locales botaduras, semejan de estar sobre la costa romagnola. No nos parece posible poder arruinar de este modo una maravilla de la naturaleza. Dichosamente las cataratas son en cambio muy bonitas. El alcance de agua y el salto son realmente impresionantes. Estas bellezas naturales nos recompensan de los sencillos visados en precedencia. Yo y mi mujer, Simona 1, decide dar la vuelta en buque hasta bajo las cataratas, los demás prefieren un paseo en el parque. Volvemos completamente empapados; pero ha sido realmente extraordinario, hemos tocado con mano la potencia de la naturaleza. Nuestro buque ha sido inolvidable en el punto más cerca de las cataratas ha estado completamente cubierto del agua. Después de sernos secados alcanzamos a nuestros compañeros y, después de un bonito café y un po' de descanso estamos a punto de continuar nuestro viaje. Alessandro a la guía y a Diego navegador deciden tomar la calle que costea el Lago Ontario. A verlo se diría sea un mar tanto es grande. Nos dirigimos hacia Este admirando un bonito ocaso. Son este los momentos más belli del viaje; cuando la naturaleza se regala grandes emociones no querrías ser de nessun'altra parte, y vivos estos momentos como irrepetibles seguros que tú quedarán para siempre en el corazón. Después de un par de horas, quizás tres, cuando ya la noche es bajada le llegamos a Rochester y rodeamos un hotel dónde transcurrir la noche. Nos paramos a un Days hotel al reparo la autopista. Y' muy bonito y confortable. Nos quiso después de la última noche.
Estamos muy cansados, como todas las tardes, compramos alguna pizza de Pizza Hut que devoramos en hotel. Comer la pizza en América es muy peligroso por de los italianos; en todo caso probadas aquel de Pizza Hut, es bastante accesible. Vamos a dormir sabiendo que el día siguiente será exclusivamente de desplazamiento. Tenemos que llegar a Boston (más que 800 kilómetros), será una de las etapas más largas de todo el viaje. Nos dormimos listos a sólo atravesar casi todo en uno día el estado de Nueva York y el Massachusetts.
6° día: miércoles el 8 de agosto de 2001; ROCHESTER-BOSTON.
Como siempre El despertador es prestissimo e implacable. Salidos por Rochester tomamos el Highway nr. 20 destino Boston. Esta parte del estado de Nueva York es bonita, verde pero también muy plano. A lo largo del trayecto atravesamos algunas ciudades de provincia muy característica, y notamos que a diferencia de Italia aquí no hay los carteles indicanti el nombre de la ciudad o el país. Nos percatamos bien pronto que desaforadamente tenemos que ir a tomar la autopista, de otro modo a Boston amenazamos de llegar allí después el día. La autopista nr. 90 es un largo y aburrido rectilíneo que, pasando de la Capital del estado de Nueva York, Albany, nos llevará hasta destino en las riberas de lo atlántico. Nos paramos a comer en un autoservicio, y repartimos a chófer cambiando; a mi sitio se mete a la guía a Diego listo a morder el asfalto y a superar, como su usual, las limitaciones de velocidad. En el coche baja el silencio, todos duermen destruidos por el aburrimiento; yo trato de estar a punto de despierto hacer compañía al chófer, bastante doliente.
Después de algunas horas entramos en el estado del Massachusetts y decidimos hacer una parada saliendo de la autopista. Nos paramos a un Wendy, cadena de heladerías y tentempiés varios. El sitio semeja salir de una película de Walt Disney y está lleno de familias con niños. Toda la América es como llena cuña de sitios éste: Mcdonald's, Burger king, Tacos bell, Frendly's etc…; un aparcamiento enorme, un supermercado y un infalible fast food. Soy la fotocopia uno del otro; aquí todo es unificado, y sobre todo es todo concebido en función de los automóviles. En este apuestas llegar a pies es difícil y peligroso. Los descendientes de los gloriosos pioneros parece que sepan sólo moverse se sentado en sus coches. Luego de América os esperada muy de sus calles, de su naturaleza, de sus extraordinarios paisajes, de su historia aunque reciente, pero si lográis están lejanos de las grandes ciudades y de las autopistas. Buscáis la verdadera América en las pequeñas ciudades de provincias, en las calles secundarias, en las calles excavadas desiertos del oeste; esta América os quedará dentro y os hará venir gana de volver.
Repartimos por Boston con el tercer chófer a la guía, Alessandro, que, después de haber dormido casi todo el día está perfectamente en forma y listo a conducirnos a destino. Decidimos ir a dormir a Salem, el país de las brujas a pocos kilómetros de Boston. Llegamos que es muy tardos, en América se come muy pronto y a las 21 y ya difícil encontrar un sitio que todavía dé que comer. Después de haber cenado rodeamos un motel y la empresa se repondrá muy ardua. Por fin a la enésima tentativa encontramos dos habitaciones en un Super 8 y, Alessandro, ya agotado y con los músculos abdominales y rectales destruídos se lanza hacia el baño; cuando sale un Highlander parece después de una épica batalla.
Por fin después de un día de viaje vamos a dormir. El día siguiente visitaremos primera Salem y luego Boston, la ciudad de Harvard.
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