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Cielos de América, Parte 3/3
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Diario de un viaje por los Estados Unidos pasando por 10 estados: Virginia, Maryland, Pennsylvania, Nueva York, Massachusetts, Colorado, Utah, Arizona, Nevada, California Parte 3/3
Parte 3/3
14° día: jueves el 16 de agosto de 2001: PANGUITCH-LAS VEGAS.
Después de la implacable sonería telefónica automática, ya las odio, en una decena de minutos ya somos fuera para alcanzar el Bryce. La temperatura es terrible, 7 grados. Simona 2 como un escalador es vestido en proximidad de la cumbre del Everest. Pero el alba que poco tiempo después de hemos admirado ha recompensado el despertador de cuartel y la temperatura ártica. El Bryce Cañón es un parque relativamente pequeño si comparara con los otros parques americanos. Yo quiero definirlo un cofre lleno de pequeñas joyas. Y' guapísimo verlo de lo alto; pero un paseo de un par de horas a su interior literalmente se deja a boca abierta. La naturaleza está sin sombra de duda al más gran artista de siempre. Las rocas puntiagudas y trabajáis mucho de parecer monumentos, las gargantas cavadas del agua y del viento, el silencio tan intenso de ponerse ruidoso, los bosques atravesados por pequeñas sendas y los horizontes que ponen la tristeza; este en pocas frases es el Bryce Cañón visto y sentido por mí. Estoy convencido que en los sitios en que se pasa o se para el ver sea menos importante del sentir; un lugar, una ciudad, un paisaje, una montaña o un río si quedan en el corazón es porque hemos sentido algo de importante y profundidad que quedar impreso dentro de nosotros. Hacia las 10.30 acabamos el paseo en cuanto a tiempo. El calor y centenares de turistas están tomando de asalto el parque. El ser llegado muy pronto nos ha permitido de gozarnos estas 3 horas en perfecta soledad. Ahora dejamos campo libre a las hordas de invasores. Descansándonos en un tranquilo sotillo en los aprieta nuestro coche echamos un vistazo al mapa para elegir la calle que nos llevará a Las Vegas. Tenemos que volver al Highway 89, tomar luego las 14 que atravesando las montañas nos hará alcanzar la autopista 15 con el que alcanzaremos Las Vegas. A lo largo de la calle admiramos el red cañón, la tarde antes al ocaso fue algo de fantástico, nos paramos por algunas fotos a estas montañas compuestas por una tierra rojo fuego, realmente muy bonito. Del Red Cañón bajamos hacia las 89, la retomamos en dirección Kanab, de dónde llegamos, pero después de algunos kilómetros embocamos las 14; calle muy bonita pero, atravesando las montañas muy lentas, impieghiamo en efecto más que 2 horas para llegarle a Cedar City. Bajamos hacia el desierto de Nevada; a cada kilómetro la temperatura aumenta. Entramos a Nevada hacia las 14 y la temperatura ya ha llegado a 48 grados, por la mañana fuimos a 7 grados,; a este punto también Simona 2 puede apartarse el edredón. Nos paramos a comerle a Mesquite a unos 120 kilómetros de Las Vegas. Y' padecido claro que nos encontramos en el estado en que ellas mayores entradas económicas provienen del juego de azar; en efecto notamos con un síntoma de malestar que Mesquite es un conjunto de casino-restaurantes en el medio del nada. Elegimos al azar a uno de ello y la encantada sorpresa son los precios. Como también a Las Vegas los precios para comer son sobre todo bajos en los enormes aparadores presentes dentro de cada casino. A su en efecto interesa que la gente vaya a jugar y a echar el dinero dentro de los slot machine. Visto que el precio es forfettario, en el sentido que una vez pago puedes valerte de todo lo que quieres, nos atracamos de los prófugos como bebiendo buena cerveza fresca. Acabado el opíparo banquete empezamos a temer la salida; considerando la temperatura externa y lo que hemos tragado también podría ocurrir nosotros algo desagradable. Pero tenemos que llegarle a Las Vegas y por lo tanto afrontamos el exterior enseguida atacado por un viento caliente como si tuviéramos un phon apostado a la cara. Alcanzamos a tiempo cero la máquina y retomamos la autopista. A mitad tarde le somos a Las Vegas, inmensa ciudad juguete dónde llegan anualmente más turistas que a Venecia, me parece 40 millones al año. En la periferia hay las zonas residenciales y aparece como una normal ciudad, pero es largo la tira, la calle principal larga una decena de kilómetros que corta la ciudad en dos, que se transforma y se convierte en aquella ciudad llena de luces, hoteles y casino que todo conocemos para la haber visto en millares de película. Nos metemos enseguida a la búsqueda de un hotel, a Las Vegas excepto el fin de semana es fácil encontrar un sitio para dormir visto el número inmenso de hoteles y motel. Después de haber probado en un par de hoteles encontramos dos habitaciones en un bonito motel a lo largo de la tira frente a Treasure island, un hotel con delante una enorme piscina con movimiento undoso transformado en un puerto de una ciudad caribeña dónde cada 4 horas se desarrolla un espectáculo con dos barcos que combaten a golpes de cañón hasta el hundimiento de una de las dos. Nos instalamos en las habitaciones en espera del ocaso esperando que la temperatura se vuelva más aceptable.
La noche, después de un paseo, la transcurrimos al Caesar's Palace, hotel-casino enorme creación sobre el estilo antigua Roma, primera al aparador, usuales precios muy bajos, y luego a jugar al casino 20 dólares a cabeza que nos durarán unos un par de horas.
Las Vegas es indudablemente una ciudad fascinadora en cuánto única en su género, pero por cuánto me concierne merece justo un paso de medio día a menos que no ser maníacos del juego de azar.
Volviendo al motel para transcurrir la noche decidimos saltar después la visita al Death valley previsto por el día en cuanto la temperatura roza los 50 grados y también tememos por la finca del coche. Continuaremos por lo tanto por la autopista 15 atravesando el Mojave desert con destino final la Secuoya national park.
15° día: viernes el 17 de agosto de 2001: LAS VEGAS - FRESNO.
Dejamos Las Vegas en las primeras horas de la mañana, la temperatura ya es ardiente y nos espera un largo viaje hasta la Secuoya national park, están al menos 600 kilómetros. Me meto a la guía lista a afrontar al menos 3 horas de desierto; después de 150 kilómetros de nada y algunos ghost town cruzamos la soñolienta ciudad de Barstow donde nos paramos para hacer gasolina y por un café. Aquí tenemos que dejar la autopista que continúa hacia Los Ángeles y tomar las 58. Tememos por la finca de la máquina visto que la temperatura no señala a disminuir. Único objetivo es de llegar el primero posible al final del desierto. Por fin hacia mediodía empezamos a ver un po' de vegetación, tenemos en efecto superado por algunos kilómetros la ciudad de Mojave ella que señala el principio del desierto que lleva el mismo nombre. Una hora más tarde superamos un grupo de colinas y le bajamos en el San Joaquín valley. A Bakersfield nos paramos para almorzar; después de alguna búsqueda encontramos un ristorantino dentro de un gracioso chalé donde una gentil señora nos propone el menú del día. El San Joaquín valley es un fértil y enorme llano que se extiende de Bakersfield hasta Sacramento. Aquí me parece hemos girado la famosa serie "Usted gran valle" y la película El perfume del mosto "salvaje." Está' en este valle que se ocasiona el famoso vino californiano exportado en todo el mundo, sin contar la variegada producción agrícola. El paisaje es parecida a nuestro llano padana, cada metro de tierra es cultivado y el tráfico es notable. En volver de pocas horas de viaje el paisaje se ha completamente se cambiado. Das colores tenues del desierto al verde intenso del llano. De zonas completamente despobladas e inhospitalarias del desierto del mojave distanciadas por soñolientas ciudades, a este alegre valle dónde la densidad de población es notable y las ciudades se suceden a uno después de la otra y aparecen laboriosas y productivas. Recorremos por unos unos ochenta kilómetros el highway 99 hasta Visalia por luego embocar las 198 que nos conducirá a las montañas de la Sierra Nevada. A la entrada la Secuoya Park nos deja un po' prohibido; de secuoyas tampoco la sombra y el paisaje circunstante y escaso de vegetación y quemado por el sol. ¿Nos paramos al visitor center y reservamos el motel a Fresno, la temperatura es mortal y las secuoyas dónde estoy? Repartidos y después al menos media hora por fin se presenta delante de los ojos el paisaje que nos esperamos; selvas de secuoyas empinadas y temperatura burbujeante de alta montaña. Después de haber hecho algunas paradas por fin le llegamos al general Sherman al ser viviente más grande, 83 metros de altura, 11 de diámetro y 31 de circunferencia, y viejo del mundo, 3.000 años. Desaforadamente no tenemos mucho tiempo en cuanto son las 18 manos. Recorremos todo el general Highway, que atraviesa todo el parque, hasta alcanzar otra famosa secuoya: el general Grant. Un po' más pequeño pero igualmente increíble. Damos un paseo en esta parte del parque; con el anochecer caminar entre estos gigantes es una experiencia que no perder, el ocaso transforma el paisaje en algo trascendental y místico. Más viene oscuro y más somos atraídos y asustados por este lugar mágico y un po' temoroso retomamos la calle hacia el aparcamiento. Hemos vivido uno de los momentos más fascinadores e intensos de este viaje, pero ya es muy tardos y tenemos que llegar hasta Fresno; melancólicamente nos encaminamos hacia la máquina reacia a dejar este parque secuestrados ya de su vehemente belleza. En la calle que baja a valle nos paramos a comer en un restaurante aislado pero bonito; ve la hora tarda para los americanos, casi son las 21.00, sólo nos preparan de las hamburguesas. Les llegamos a Fresno muy tardos destruídos después de un día agotador; encontrado el motel no vemos sino la cama. Mañana nos espera un día al Yosemite.
16° día: Sábado el 18 de agosto de 2001: Fresno-Modesto
Nos levantamos como siempre a una hora terrible. Después del usual energético desayuno nos dirigimos en dirección Yosemite. No me detendré más de mucho en cuánto este día es lo única que olvidar en este viaje. El parque nos ha decepcionado intensamente, quizás la estación no fue aquella justa. Hemos encontrado un calor terrible, la famosa catarata fue priva de agua como todos los arroyos. Nos hemos preguntado si nos encontráramos en la montaña o bien todavía en el desierto de Nevada. Después de un almuerzo veloz en un self service y un fugaz paseo a bosques quemados y entre arroyos en seca hemos vuelto al coche y, después de haber reservado el motel, directo verso Modesto. La llegada antes del previsto por fin nos ha permitido de descansar antes de la cena. Por fin logramos contentar Simona 2 y comer a Kentucky fried chichen. A comida consumida el juicio sobre esta cadena de restaurantes es óptimo. Desaforadamente quedará la única experiencia en este viaje. Logramos ir a dormir a una hora decente decepcionada pero de este día. Nos dormimos con delante de los ojos el Golden gate y la isla de Alcatraz; las nieblas de S.Francisco nos esperan, mañana por fin estaremos en la que es reconocida universalmente como la ciudad más libre y cosmopolita del mundo.
17° -18°-19° día: el 18/19/20 de agosto de 2001: Modesto-S.Francisco-Monterrey.
Modesto es una típica ciudad de provincia americana. Grandes calles que lo atraviesan y un sucederse de centros comerciales, motel y fast food. Los americanos tienen una pasión desenfrenada por los centros comerciales, y como todas las modas estadounidenses en los últimos años también han proliferado en Europa. Dejada Modesto tomamos la autopista que nos conducirá a S.Francisco. Después de un par de horas eccoci en proximidad de la famosa bahía. Atravesamos las ciudades de la bahía entre cuyo Berkeley sede de la famosa universidad de que partieron en los años '60 las revueltas estudiantiles de los hijos del Beat generation, de aquel sueño americano ya despistado en las nieblas de Frisco. El Oakland atravesando bay bridge vemos un S.Francisco completamente cubierto de nubes y niebla. De repente los 30 y pasa grados de los días anteriores se reducen en pocos minutos a unos 12 grados. Sabremos luego de un gestor de un bar que agosto es uno de los meses peores. Alcanzamos nuestro travelodge al rincón entre Van Ness avenue y Lombard street donde nos pararemos por la primera vez por dos noches. En los 2 días pasados en esta extraordinaria ciudad hemos tratado de ver un po' de todo y los kilómetros recorridos a pies he sido muchos, las continuas sales y además bajas no han devuelto al nuestro vagabundear muy relajante. Entre todas las grandes ciudades americano ésta es lo única en el que vendría a vivir enseguida. Cada barrio es diferente de los otros. Del financial district con sus rascacielos, Chinatown con su mezcla de Oriente y Nuevo Orleanses, Castro el barrio gay cuya existencia devuelve Frisco único al mundo, Mission dónde se encuentra un pedacito de México, la zona del puerto frente a la isla de Alcatraz con sus muelles dónde gustar fantástico pescado fresco y Ghirardelli Square con su fábrica de óptimo chocolate, y por fin North Beach el barrio italiano dónde llegaron millares de inmigrados italianos al principio del novecientos; ahora la mayor parte de este se ha enriquecido y se ha trasladado a otras zonas dejando el sitio a los chinos que están ampliando a mancha de aceite del confinante Chinatown. North beach es un barrio ideal para callejear, siempre muy agitado y burbujeante. Largo Columbus avenue, la calle principal que atraviesa el barrio en diagonal, se encuentran bar, restaurantes, panaderías y reposterías italianas y, cosa inusual en América, se siente el perfume del pan apenas desenhorne. En esta calle hemos comido un óptimo plato de espaguetis en un restaurante administrado por una familia originaria de Avelino. Antonio, el cabeza de familia nos ha contado la dura vida de los inmigrantes. Han llegado al final de los años '60 y los primeros años han sido realmente duros; no conocieron al inglés y sobre todo llegando de uno apartado pueblecito de la Sur Italia han trabajado no poco a completarse en una sociedad tan compleja y variegada. Pero con constancia y testarudez han superado todas las dificultades hasta al restaurante abrir que todo ahora hace conocerles a los americanos la verdadera comida italiana. También hemos conocido a Maurizio; garajista de Trastevere inmigrado de casi cuarenta años. Nada del dialecto no ha perdido romanesco y se demuestra informado de los hechos políticos y deportistas italianas; tiene nostalgia de Italia pero no cree volver allí. Ha nacido enseguida una gran simpatía entre él y Diego; se han entretenido discutiendo por un tiempo interminable de patada y política. Lejanos como soy forofo, Diego Juve y Maurizio Roma, se han acercado por las comúnes ideas antiBerlusconiane. Siempre continuando por Columbus Avenue cruzamos bastantes bares y café en estilo italiano; cita en los años '50 y '60 de poetas y novelistas pelados que giraron alrededor de Kerouac y a los otros adultos del Beat generation. Delante de uno de estos cafés, el Vesubio, he aquí el city lights bookstore. Una librería a la apariencia como las otras, pero hecha legendaria del hecho de haber sido abierta de Ferlinghetti y del ser estado el punto de cita de Kerouac, Ginsberg, Burroughs y los otros Beat. Cerca de la librería hay una calle le titulada a Jack Kerouac; se trata de un callejón estrecho, oscuro y maloliente, una verdadera tristeza, Jack se habrá revuelto en la tumba. Por mí fue extraño encontrarme allí, en aquel lugar dónde hambriento de experiencias y lleno de energía, Jack no fue el representante y portavoce(come de más partos viene considerato)di una generación de vagabundos soñador, contestatario, cappelloni y drogati.Con sus libros y su vida él creó del nada aquella generación infiltrándose ella aquellas ideas de libertad y desesperación que no tuvieron como terminal los años '60 - '70, pero que soy más vivas que nunca todavía hoy por quien tiene la suerte y la gana de acercarse a sus libros. Extraño encontrarme allí con cincuenta años de retraso atacados nunca por una terrible nostalgia de algo de experimentado… con en mente un mar de pensamientos: "cuánto habría querido conocerlos." "Jack vienes, hay una fiesta, "no puedes faltar." Me parece de oír de ello los voci…Negli completas años de vida, consumada en el alcohol y en la soledad, Jack se alejó de Ginsberg y de los otros, como aspirado por aquella parte burguesa y perbenista de él mismo, (transmitido por la madre), con cuyo siempre convivió y del que trató siempre de huir. Con estos pensamientos me hago sacar algunas fotos recuerdo bajo la insignia del Jack Kerouac road. Ha sido un día inolvidable la primera a S.Francisco, también por el clima y la temperatura, siempre terriblemente bajo. En los 2 días pasados aquí no hemos visto tampoco un rayo de sol. También Chinatown merece una larga mención. Y' realmente una ciudad en la ciudad, más bien, una nación dentro de una ciudad; los chinos son laboriosos y se notan los ritmos de trabajo bastante elevado. Más de un número increíble de restaurantes, se topa los una miríada de pequeños emporios llenos repletos de baratijas orientales, y es todo muy interesante y particular. L' autonomía y la independencia de esta comunidad es prácticamente total, se han creado todo lo que sirve y por ellos no es necesario salir del barrio, todo aquel de que necesitan lo encuentran al interior. Ciertamente es que le han encontrado en S.Francisco una ciudad, como casi todas las grandes ciudades americanas, todo otro que dique y racista más bien abierto y disponible a ponerse cada vez más multirracial. Nuestras grandes ciudades italianas todavía están muy lejanas de todo eso, celosas de las mismas tradiciones y desconfiados hacia culturas y religiones extranjeras, por una integración de este alcance tienen que todavía pasar muchas décadas. El barrio de Castro representa la comunidad gay más adulto y hachazo del mundo. Aquí "el amor que no osa decir su nombre", para decirla al Óscar Wilde, el propio nombre lo grita hasta y todo es a la luz del sol, sin mentira y sin vergüenza; una patada a la respetabilidad de baja liga todavía dominante en todos los países del mundo. Hemos almorzado en un local increíble justo en el centro del barrio, sea en las calles sea dentro del local no hubo sombra de una mujer; las únicas presencias femeninas fueron las nuestras tres chicas. No niego que inicialmente fuimos un po' molestado, pero vencido velozmente el malestar hemos logrado a consumir en toda tranquilidad nuestra comida y a apreciar la excepcionalidad de lo que estábamos viendo y viviendo.
Quienquiera le vaya a S.Francisco no puede eximirse del atravesar el Golden Gate, indudablemente el puente más famoso al mundo, confín entre la bahía y el mar abierto. Su color rojo se recorta sobre el océano Océano Pacífico y es indudablemente uno de los símbolos más importantes del gran sueño americano. Atravesado el puente le hemos llegado a Sausalito, famoso burgo de pescadores, pero sólo nos hemos parado pocos minutos a causa de un viento terrible y frío; en todo caso no me ha parecido hubiera nada de particularmente interesante. Después de la segunda y última noche a S.Francisco la mañana estamos listos para la visita a Alcatraz. Increíblemente es un estupendo día de sol con por fin una temperatura veraniega. Llegados en los aprietas Pier 39 en espera de nuestro buque admiramos del embarcadero centenares de leones marinos ruidosos que yacen perezosamente en espera de gentiles homenajes de parte de los numerosos turistas. Aprovechamos por una foto con puerto sobre el fondo y uno espléndido sol, una de las cosas más raras a S.Francisco. Tengo que decir que la visita a Alcatraz ha sido realmente inolvidable. A la entrada nos han entregado las cofias con registrada en italiano, caso más único que raro, toda la visita a la prisión. Siguiendo las indicaciones se visita con calma y de modo profundizado cada rincón de este lugar legendario. A diferencia de como parece en las botaduras película la prisión es muy pequeña, a lo sumo los "huéspedes" fueron menos que 300. Los lugares más interesantes son indudablemente times square que es el fondo del pasillo principal con colgado un gran reloj, la celda de A. el Capone que es igual a las otras pero simbólicamente importante. Terrorífico el "agujero" que fue la celda oscura y húmeda en que acabaron en aislamiento los más indisciplinados; y luego el famoso corral con vista sobre la bahía y sobre el Golden Gate. Apenas se entre se espera de cruzar la mirada fría de Clint Eastwood. Pero lo que me ha impresionado de más es la dimensión de las celdas mostrosuamente pequeño tanto que para acostarse o desplazarse tuvieron que cerrar el minúsculo escritorio que únicamente al váter constituyó la entera decoración. Hacia mediodía acaba esta extraordinaria visita y antes de decir adiós, o hasta luego?) a Frisco comemos extraordinarios bocadillos con cangrejo en uno de los muchos locales que nos son largo el puerto. Acaba por lo tanto con las piernas bajo una mesa la nuestra se arriesga a S.Francisco una ciudad que no se olvida y arista en el corazón, así diferente de nuestras ciudades europeas. Con sus nieblas, sus calles siempre en pendiente y subida, sus barrios tan diferente uno del otro como ciudad en la ciudad; su gente con una increíble mezcla de razas enormemente lejanas de nuestros egoísticos provincialismos. Y luego la bahía que se tira en el océano Océano Pacífico a señalar el fin del gran país, pica de salida y en el mismo tiempo de fin del sueño americano; para decirla al Keruoac llegado al final de la frontera no queda que volver atrás. Saludamos Frisco y nos dirigimos hacia Monterey embocando el mítico highway número 1 que costea todo el océano del Canadá hasta el messico. Una calle insólita con largos rasgos a desplomo sobre el Océano Pacífico; el ideal es recorrerla justo de Norte a Sur para admirar increíbles precipicios y manera una buen carga de adrenalina. Parece que durante su construcción visa la enorme peligrosidad para los trabajadores el gobierno americano utilizó millares de presos, una buena idea también por Italia. Bajamos hacia Sur cada vez más secuestrados de la belleza de los escenarios y en la tarda tarde nos paramos en un motel a la periferia de Monterey. Vamos a comer en la ciudad de Steinbeck, guapísimo el busto en su memoria a lo largo de la calle principal, en un atrayente restaurante mejicano en ribera al mar. Después de un paseo volvemos al motel; mañana nos espera una de las etapas más largas hasta Los Ángeles, más que 500 kilómetros.
20° día: Martes el 21 de agosto de 2001: Monterey-Los Ángeles.
Después de un veloz desayuno en motel partimos hacia Los Ángeles, la increíble metrópoli larga más que 150 kilómetros. Queriendo todavía gozarnos un po' de océano cometemos el error de continuar a lo largo del highway 1 en lugar de tomar la autopista 101. En bastantes horas no recorremos sino pocas decenas de kilómetros y desaforadamente hasta Morrò Bay ya no es posible tomar la autopista. El espectáculo natural continúa pero hasta tocar el suyo máximo a Big Sur, quizás uno de los pocos sitios al mundo en cuyo espesos bosques conectan mar y montaña, los últimos pinos y abetos tocan el agua del océano. Y aquí que en los años '50 y '60 se reunió a grandes escritores y poetas cerca de la villa de Henrio Miller. También Kerouac se amparó por bastante tiempo en este paraíso para huir de aquella notoriedad que no aceptó nunca y escribió a uno de sus últimos libros titulado justo Big Sur. Echa el ancla hoy a lo largo de esta calle él pueden ver a nostálgicos autostopistas que con sus sacos de dormir alcanzan estos lugares de la memoria de una época literaria irrepetible. Embocada las 101 alcanzamos S.Barbara en la tarda tarde y nos paramos por un paseo sobre la playa. Están acerca de las 5 y ya está desierta. Querríamos hacer un baño en el océano pero descubrimos que el agua está realmente helada. En este mar paraíso de los planchistas, ha visto a cientos de ello a lo largo del trayecto, todo en espera de la gran ola, para hacer el baño hace falta una larga preparación psicológica: "es no enfría, es no enfría…."
Y' tarde es todavía nos faltan 150 kilómetros para llegar a Los Ángeles, y tenemos que encontrar un sitio para dormir.
Hacia las 20 estamos recorriendo a una de las carreteras de circunvalación de Los Ángeles. Orientarse es realmente difícil: las distancias son enormes y el tráfico impresionante. Encontramos un bonito motel no lejos del aeropuerto. La zona no es justo lo máximo, y por la tarde cambia completamente el panorama humano que es cuanto menos preocupante. Comemos en un local todo otro que atrayente cerca del motel y, cansados por el largo día y los kilómetros apenas recorridos terminado alcanzamos a los nuestros anheladas camas. Un buen descanso es necesario, mañana transcurriremos un entero día a los Universal Studios.
21° día: miércoles el 22 de agosto de 2001: Los Ángeles (Universal Studios).
A las 8.00 ya estamos delante de las cancelas de los studios. El billete es bastante salado, 35 $) pero éste es uno de los sitios que no se pueden perder. Apenas entren se comprende de haber entrado en uno de los sitios en que la ficción americana toca a uno de sus puntos máximos. Cada rincón nos reconduce a la mente película que han hecho la historia del cine: del tiburón a terminator, pasando por Jurassic park, ET y vuelta al futuro. Empezamos con la que quedará la parte más interesante del día por mí. A bordo de un trenecito sobre engoma partimos al descubrimiento de los studios, aquellos verdaderos dónde se ruedan las películas, en efecto del trenecito no se puede bajar. Se alternan externos con aldeas westerns, la América de los años '20, selvas y el motel de Psyco. Hay la ciudad de Amity villas con un lago donde giraron bastantes escenas del Tiburón; y, mientras lo atravesamos un enorme tiburón, que parece justo auténtico, ataca abriéndonos enormes fauces. En fin también vemos muchos interiores entre los que una estación del metro que viene completamente destruída a causa de un terremoto por luego reponerse en poco segundo mientras vamos. En el resto del día giramos todo el parque sin perdernos a nadie de las atracciones y los espectáculos, un verdadero tour de force, también porque por cada uno tenemos que afrontar largas colas. Luego eccoci surcar peligrosos rápidoses a bordo de una balsa en el mundo jurásico; recorrer sobre una bicicleta los extraordinarios escenarios de ET. Terrible la máquina de vuelta al futuro con sus viajes virtuales. Entre los espectáculos de no perder Watergate y el cine tridimensional de terminator. Y además de este tanto otras cosas que hacen pasar en un relámpago el entero día. A la tarde somos realmente destruídos y yo tengo hasta la fiebre. No teniéndolo probado a San Francisco queremos comer china y justo apenas encontramos fuera un restaurante de los studios. Resultará ser la peor cena del entero viaje, quizás también porque estuve mal, pero en todo caso la comida china americanizada es un verdadero asco.
Ya somos a le goteas de este viaje extraordinario, el cansacio de la vida on the road se hace sentir, pero el pensamiento de la vuelta a la vida de todos los días es realmente terrible y un po' de tristeza ataca un po' cada uno de nosotros. Con estos pensamientos volvemos al motel para transcurrir nuestro terz'ultima noche americana. Mañana le recorreremos últimos 200-250 de los ottomila kilómetros en tierra americana, de Los Ángeles a S.Diego, dónde viernes visitaremos el parque marino de sea world y sábado cogeremos el avión de la vuelta, Ay de mí.
22°.,23° y 24° día: 23, 24 y el 25 de agosto de 2001: Los-Angeles-S.Diego-Detroit-Amsterdam-Torino.
Éste es una de las pocas mañanas en que la somos cogidas realmente cómoda. Tanto tenemos que sólo llegarle a S.Diego. La melancolía de estos últimos días también está contagiando mi cuento que por estos dos días finales será particularmente con cordones. Después del usual iper-calórico desayuno, la tristeza no ha mellado mínimamente el usual bestial apetito, y después de haber recorrido otra bonita porción de tangenciales eccoci sobre la 5 dirección S.Diego. También este trato de calle es realmente espectacular, sobre todo en los aprietas de Oceanside, y el tiempo es realmente magnífico. Aunque aneblado de la fiebre y en el entumecimiento del duermevela logro en todo caso apreciar una naturaleza extraordinariamente salvaje.
Por la tarde le llegamos a S.Diego donde nos concedemos una bonita tarde de relajamiento. A la tarde por la cena vamos en un Denny's y después de un bonito paseo por S.Diego todo a nana. Nos espera el último día americano al parque de Sea World. El día al parque ha sido muy bonita de modo particular del punto de vista atmosférico. Excepcionales los espectáculos de los delfines y las orcas; pero entre acuarios y tinas hemos podido admirar muchísimo otras especies marinas y no. Y' innegable que todos este animales prisionero y utilizados para hacer entretener a la gente hacen realmente una pena enorme. El día, el último día americano, ha volado directamente fuera entre un espectáculo y el otro entre que un bonito espectáculo de equilibristas sobre el agua; una mezcla de saltos, zambullidas y percances varios, un insólito circo marino en fin. Desaforadamente la tarde ha llegado de prisa y el pensamiento de la última noche antes de volver en nuestro mundo real nos ha devuelto todos un po' más triste. De este día, quizás cómplice la fiebre, yo ha quedado un recuerdo un po' velado, y me acuerdo ni siquiera cosa lo hemos hecho última nuestra tarde americana, pero quizás es así justo. Y' normal recordar con más fatiga los momentos agradables; de seguro a un alguno apunto hemos ido a dormir, sobre este hecho no hay como dudosos no hay la mínima duda que en la tarda mañana de sábado 25 de agosto tenemos a nuestro a pesar de llevado nuestro coche en el aparcamiento Alamo del aeropuerto de S.Diego; ha sido una separación realmente dolorosa, con ella hemos recorrido 5.000 kilómetros atravesando sitios maravillosos que quedarán en nuestros recuerdos. Alejándonos con el pulmino le he echado un último vistazo, aquella anónima máquina se volvió ya símbolo de un viaje empalme al final; un avión nos esperó para reconducirnos a casa. Desaforadamente hay momentos en los que se desea que una cosa no acabe nunca; este fue uno de aquellos momentos. Este viaje mucho esperado superó de veras las expectativas; en mi vida se ha revelado una auténtica vuelta de boa, por una increíble serie de hechos siguientes que n la ha cambiado manera definitiva sea en negativo que en positivo, con neta preponderancia del negativo. Por estas razones aunque en futuro como espero haré otros viajes, la relevancia simbólica de América 2001 devuelve este viaje inimitable e insuperable en el bien y en el mal.
En una bochornosa tarde de domingo 26 de agosto un avión del Klm procedente de Amsterdam recobra a Turín y a la vida a reales 6 vagabundos de vuelta de su aventura, como siempre ocurre después de muchas horas de avión y fundido horario se encuentra en un estado bastante confusionale y deslustrado, que es fundamental para amortiguar y aplazar a nivel mental la aceptación del fin de un período excepcional y la reanudación de un período normal, que corresponde al 99,9% de nuestra vida.
Conclusiones: espero haber logrado trasladar sobre esta hoja al menos una buena parte de lo que ha sido este viaje. Mi intención fue no limitarme a un frío diario en que exponer recorridos y lugares al criterio de un folleto de viajes. He tratado el más posible de transmitir emociones que soy la verdadera esencia del viaje y el vagabundear. El sernos exitoso al menos en parte constituiría por mí motivo de gran orgullo, pero el juicio corresponde a quien leerá estas páginas. Además espero haber logrado transmitir un po' de mi inmensa pasión por América, por sus calles, sus desiertos, sus contradicciones y porque en todo caso continua a ser símbolo de un gran sueño; y los sueños son como necesarios por nuestra vida el oxígeno por nuestros pulmones. Desaforadamente el paso de los pensamientos y los recuerdos de la misma cabeza a una hoja blanca no es cosa fácil a menos que poseer el talento de un gran escritor, por lo tanto me disculpo por los seguros errores gramaticales y de sintaxis. Creo en todo caso de haber dado un po' de útiles informaciones a quien tendrá la suerte de cumplir un viaje de este género. Mi consejo por todo es viajar para viajar; alguno os parado como en los sitios de interés turístico monumentos, parques naturales, grandes ciudades y calle conversando, pero probadas también a embocar una calle e ir, ir y todavía andare…bruciando dentro como un fuego vivo, se sentirá más libres que nunca sin horarios y sin objetivos de alcanzar, sin nada de que darse cuenta y sin reglas de respetar, sin añoranzas y sin dolores; creo que éste es lo que cada uno de nosotros sueña con cada mañana antes de iniciar un nuevo y pesado día, pero como ya he dicho sobre los sueños..
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